jueves, 1 de mayo de 2014

De CoLoReS!!!

En estos últimos años han sido varios los seminaristas que han hecho Cursillos de Cristiandad. Este movimiento está muy vivo en nuestra Iglesia diocesana desde hace mucho tiempo. El pasado fin de semana (del 25 al 27 de Abril), mientras la mirada del mundo y el corazón de todos los cristianos estaban en Roma por la canonización de los papas san Juan XXIII y san Juan Pablo II, dos seminaristas participaban en una nueva tanda de Cursillos (la nº 92). Para uno de ellos era la primera vez y quiere compartir con todos su experiencia.


En los cinco años que llevo en el seminario han sido muchas las invitaciones que me han llegado para participar en alguna tanda de los Cursillos de Cristiandad que se ofrecen en la Casa diocesana de Ejercicios varias veces al año. Por varios motivos nunca había tenido la posibilidad de aceptar la invitación y en esta ocasión, al fin, pude decir ¡sí!

Para mí ha sido una gracia poder vivir este fin de semana de la octava de Pascua con otros hermanos cristianos de distintas edades y de diversos lugares de nuestra diócesis. Ha sido un momento para compartir la fe y la vida, unos días de encuentro con Dios y con los hermanos. Puedo decir que han sido ¡unos días en familia! (con personas que no conocía de nada hasta llegar allí). He podido experimentar cómo la fe nos hace hermanos y nos une.

Hemos tenido momentos de oración, de celebración de los sacramentos de la Penitencia y Eucaristía, de fiesta y celebración y muchos e intensos momentos de formación. Sin duda, los Cursillos de Cristiandad son un hermoso cauce para madurar en la vida cristiana, para despertar nuestra fe si la tenemos dormida, para volver a experimentar la alegría del encuentro con Jesucristo y con los hermanos.

Doy gracias a Dios por estos días de gracia en los que Él se ha hecho el encontradizo, especialmente, a través de los hermanos en la fe. Siento que esa fe se ha revitalizado en mí y en todos los que hemos participado en esta tanda. Doy gracias también a los responsables y servidores de estos Cursillos de Cristiandad, a los sacerdotes (don Tomás y don David) y a todos los laicos cuyo testimonio de fe y amor me ha conmovido y me ha alentado a continuar en mi camino de preparación al sacerdocio para poder servir mejor a tanta gente que, como ellos, quieren vivir como auténticos cristianos.

Y, cómo no, agradecer a tantas y tantas personas que de todas las partes del mundo nos han hecho llegar su oración por los frutos de estos días de Cursillos (Argentina, Brasil, México, Portugal, Italia…) ¡la fe nos une y nos hace hermanos! ¡GRACIAS!

Y como cantábamos al clausurar estos Cursillos:

¡¡¡ES HORA DE SER LA ESPERANZA, ES HORA DE DAR LA AMISTAD, ES HORA DE SER TESTIMONIO DE DIOS EN UN MUNDO QUE NO SABE AMAR!!!


(Testimonio de José Manuel Salgado Pérez)


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