miércoles, 3 de diciembre de 2008

Novena a la Inmaculada: María, Discípula del Señor



Día 4º


Predica: D. Manuel Emilio Rodríguez Álvarez,


Párroco de Purísima Concepción de Vilar de Astrés


Monición

En este 4ª día de la Novena de la Inmaculada invocamos a María bajo el nombre de Discípula del Señor, pues Ella fue llamada por Dios de un modo especial. Ella, creyendo ya desde la Anunciación en el mensaje divino y acogiendo plenamente a la Persona de su Hijo, nos enseñó con sencillez a acoger a Jesús en nuestras vidas.

Por eso, nosotros como cristianos, debemos asumir con responsabilidad el plan de Dios y acogerlo con fe en nuestros corazones. Y como verdaderos discípulos del Señor repetir con María «Aquí está la esclava del Señor»


Liturgia de la Palabra

Eclo 51,13-18.20-22
Ps 18
Lc 2,41-52

Resumen de la homilía de D. Manuel Emilio:

En la homilía, don Manuel nos hablaba de María como discípula perfecta de Cristo y modelo de todo discípulo.

Es Dios quien nos llama para seguirlo, para realizar una misión. Ésta no es un sí concreto y puntual, sino un camino de aprendizaje interior. Nuestro camino de discípulos debe ser un continuo aprendizaje del Señor, como María, que “guardaba todas estas cosas en su corazón”.

Preces
Por la Iglesia para que al igual que María, esté siempre solícita a seguir respondiendo a la llamada de Dios. Roguemos al Señor.

Por los enfermos, los desamparados, por todos los que sufren para que vean en María, que Dios, a pesar del sufrimiento de esta vida siempre está con nosotros. Roguemos al Señor.

Por la comunidad parroquial de la Purísima de Vilar de Astrés para que acoja con entrega y fe generosa la llamada de Dios y sea transmisora de la Buena Nueva como Santa María. Roguemos al Señor.

Por Don Manuel Emilio para que siguiendo el ejemplo de la Virgen María sepa acoger con sencillez y audacia a Jesús en su vida y sea fiel transmisor de la palabra de Dios. Roguemos al Señor.

Por todos nosotros, discípulos del Señor para que con la ayuda de la Virgen María no nos rindamos cuando la fidelidad al Evangelio se nos haga difícil. Roguemos al Señor.

Por David Justo Rodríguez, José García Prieto y Yago Araújo Vázquez

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