viernes, 14 de noviembre de 2008

Cárcel de Amor

¡Qué dicha, bendita locura, gran Amor de Dios!
que quiso en su eterna ternura,
encerrarse en una Cárcel de Amor,
estar presente entre nosotros para siempre
y siempre
en la Cárcel de Amor que es el Sagrario.

Abandonado, alejado, tantas veces olvidado,
sin preocupación de nadie por Él,
como preso encarcelado,
preferido un tal Barrabás a un Jesús entregado,
en una Cárcel de Amor que es el Sagrario.

¡Oh gran amor de Dios! ¡Bendita Cárcel de Amor!
Estuve enfermo y no me visitasteis,
en la cárcel y no fuisteis a verme…
Respirad amor, respirad entrega,
respirad sacrificio.
Respirad y visitad
esa Cárcel de Amor que es el Sagrario.
Por David Justo Rodríguez

2 comentarios:

Santi dijo...

Che bello! Mi piace tantissimo. Éste es el corazón del Seminario y de la diócesis.

alejandro dijo...

"... mis miradas se fijaban en el tabernáculo silencioso en que Jesús permanece oculto bajo el velo de la Eucaristía, y el contraste entre la grandiosidad del triunfo y el anonadamiento del triunfador, me hizo comprender mejor cómo la sociedad visible, de la cual somos miembros, tiene un "alma"; el soplo que la anima la dirige hacia su centro; su vida es "interior".
A mis seminaristas. Cardenal Mercier

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